domingo, 31 de mayo de 2015

Por tierras del Eume

   Siendo este mes un mes de mucho trabajo y de días largos de sol y primavera, no hay nada mejor que una escapada de esas que hacen que la semana parezca muy corta, que alegran la vida y alivian las tensiones. 
   Así que... sin pensarlo dos veces, el sábado casi a mediodía partimos rumbo a Ferrol.
 Cruzar el puente del Pedrido es como un salto, algo mágico. Merece la pena verlo y conocer su historia ya que, en su tiempo fue todo un logro debido al uso del hormigón.
 Nuestro siguiente puente, fue el que da nombre a Pontedeume, un precioso pueblo que guarda el encanto de la piedra y la historia y del que veréis unas imágenes preciosas un poco más abajo.
 Tras una parada en Narón para realizar unas compras, después de comer decidimos coger la carretera sin un destino muy claro. Primero pensamos en Otigueira, pero en este cruce, decidimos ir hacia la derecha.
 Y... siguiendo la indicación, pensamos que el mirador Coto de Ancos sería una excelente elección. Así que... por empinadas subidas... llegamos a un lugar sorprendente donde parece anidar el viento sobre valles, verde y agua.





Disfrutamos mucho con las vistas, el sol comenzaba a caer, así que continuamos dejando atrás Ferrol y su costa.
 Y... de camino a Mugardos, un lugar lleno de historia y misterio: las baterías de Punta Segaño.
Las pistas están sin asfaltar, pero merece la pena el lugar.
Misterio y rincones que guardan el ruído de los soldados y la callada disciplina de sus vidas.

 ... Y allá, al frente, la Torre de Hércules.

 Por unas pistas llenas de curvas y de muchos, muchos baches; llegamos a Mugardos cuando el sol ya se había puesto. Aparcamos en el furgoperfecto que está al final del puerto, cenamos y aprovechamos para dar un paseo con la suave brisa del mar por compañera.

 Descansamos de maravilla. Tocaba ya emprender el camino de vuelta. Ya listos y preparados, decidimos ir a desayunar a Pontedeume.
¡Qué agradable paseo junto al puerto! Cualquiera de las terrazas es buena para sentarse y ver pasar la vida pintada de azul y con olor a mar.
 Y ya de camino a casa, qué mejor ruta que la carretera que viene bordeando la costa, disfrutando de cada playa: pebres, Miño, Ponte do porco...
Nuestra última parada fue en Sada, en el área de vaciado de autocaravanas.
Escapadas así merecen la pena SIEMPRE.

3 comentarios:

  1. Claro que si,estas escapadas son las que hacen que se dibuje una gran sonrisa.Las fotos preciosas.A seguir disfurgoteando!!

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    1. Gracias hermana. Por cierto, me ha encantado lo de "disfurgoteando". Es genial!!!!
      Un beso enoooorrrrmmmeeeee

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  2. Ya encontré tu blog y tu entrada sobre mi tierriña, jijijij.
    Un besito Patricia!!

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