sábado, 23 de abril de 2016

Puente de la Constitución en Portugal.

5, 6, 7 y 8 de diciembre de 2015

   Siempre hay un motivo y muchas ganas de viajar, de descubrir. No podíamos dejar pasar el puente sin disfrutar de una escapada. Ya hacía tiempo que deseábamos volver a Portugal, así que sólo hizo falta organizarnos: Jorge estaba en Madrid con la furgoneta por lo que yo viajé el sábado por la mañana en tren hasta encontrarnos. Desde allí emprenderíamos ruta.


   Recordé mis viajes en tren cuando estudiaba en Santiago y sentí esa sensación especial que acompaña a cada pasajero, cada uno dueño de su vida, de sus sueños y... quizá de sus destinos.

   La tía de Jorge nos preparó unas deliciosas empanadillas, bizcocho y alguna sorpresa más. Ya estábamos juntos y dispuestos para la aventura y con un menú así... ¡Qué más se puede pedir!
   Pensamos en cruzar a Portugal después de pasar noche en Mérida. Nos quedamos con ganas de descubrirla nuevamente tras nuestra estancia en diciembre del año anterior. Cenamos el sábado y fuimos a dormir al EMBALSE DE PROSERPINA. De él me había hablado un compañero y no queríamos perdérnoslo. Dijo que nos gustaría y no se equivocó. Para él nuestro agradecimiento y la belleza de estas fotos que nos regaló la mañana del domingo.


A unos cinco kilómetros al noroeste de la ciudad se encuentra este embalse romano, en el mismo lugar donde se entablara la famosa batalla de la Albuera. En ella se dirimío a favor de Isabel la Católica la disputa por el trono de Castilla que mantuvo con Juana “la Beltraneja. La Albuera de Carija pasó a conocerse como embalse de Proserpina tras aparecer en sus alrededores, en el siglo XIX, una inscripción de una mujer que invocaba a esa diosa de los infiernos para que castigase a quienes habían robado la colada que tenía tendida. Proserpina es hoy una de las playas de agua dulce mejor acondicionadas de Extremadura. (http://www.turismomerida.org/que-ver/embalse-de-proserpina)

La obra del dique, uno de las más grandes de la antigüedad, tiene 425 metros de largo por 21 metros de altura y cierra un vaso natural en el que confluyen dos arroyos, aparte de recoger aguas de lluvia y de algún manantial. Presenta varias fases de construcción. La más antigua, del siglo I y hoy bajo las aguas, es un muro de sillares con contrafuertes de sillarejo aguas arriba, los añadidos posteriores (que van del siglo II al XVII), crean una pantalla ataludada con contrafuertes aguas arriba. Estas ampliaciones se hicieron, bien para aumentar la capacidad del vaso, bien porque el vaso original se colmataba de fangos y, ante la imposibilidad de dragarlo, éste se recrecía.

   La noche fue tranquila y sin ruidos. Despertarnos aquí se transformó casi en una sorpresa; por la noche en la oscuridad, no adivinábamos esta suerte. Paseamos y respiramos, contemplamos y nuestra alma se relajó. Recordé a la madre de la diosa Proserpina, Ceres divinidad de la agricultura y reviví el rapto y el poso de un mito que ha traspasado las barreras del tiempo. Tal fue así, que se nos hizo más tarde de lo que pensábamos y en vez de visitar el Anfiteatro, nos fuimos ya para Portugal.




   Sentíamos calor para estar en diciembre y la luz del sol nos acompañaba. Comimos en ruta.





   Portugal siempre nos sorprende, siempre hay rincones, pueblos, plazas...
   Ya casi en Lisboa, nuestro primer destino era la TORRE DE BELÉM. Cuando allí llegamos, la niebla la escondía atrapándola en el mar.


La Torre de Belém, de estilo manuelino, fue construida entre 1515 y 1519 y es obra de Francisco de Arruda. En 1983 fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. La torre está situada en la desembocadura del Tajo e inicialmente sirvió para la defensa de la ciudad, posteriormente se convirtió en centro aduanero y faro




Junto a la Torre de Belém y al Monasterio de los Jerónimos se encuentra este monumento de 52 metros de altura erigido en 1960 para conmemorar el quinientos aniversario de uno de los grandes descubridores de Portugal, el infante Henrique el Navegante, descubridor de Madeira, Las Azores y Cabo Verde.


El Monumento a los Descubrimientos contiene un grupo escultórico con forma de punta de carabela sobre el que el Infante abre camino a numerosos personajes que tuvieron que ver con los grandes descubrimientos de la historia de Portugal. (www.disfrutalisboa.com)


   La bruma y la oscuridad lo envolvían cual carabela flotando en un misterioso mar. El monumento fue un regalo de la República de Sudáfrica. A sus pies un mosaico de mármol que mide 50 metros de diámetro nos muestra una fabulosa ROSA DE LOS VIENTOS en cuyo centro está el mapamundi, es realmente impresionante.


   Pronto se hizo noche cerrada y fue entonces cuando la bella Sintra nos regaló su entrañable postal de Navidad. Lástima que las fotos no hagan justicia a lo bonitas que estaban las calles. Ya en el centro, de los árboles colgaban luces y las principales fachadas lucían iluminadas al tiempo que se escuchaban villancicos. Intentamos aparcar, pero tras varias vueltas, desistimos.


   Nos alejamos un poco del centro abarrotado de turistas buscando un lugar tranquilo para pasar la noche y fue a las puertas de este curioso museo que se ve en la foto siguiente. Había bajado la temperatura, algo caliente y reconfortante y... a trabajar un poquito.

   Nos despertó el primero de los tranvías que justo pasaban pegados a donde habíamos dormido.


   Desde luego, su presencia todavía hacía más especial el entorno es como si hubiésemos dado un salto en el tiempo. Nos pareció tan nostálgico que hasta su ruido era música sobre las vías que cruzaban el adoquinado.
   Desde la propia parada del tranvía, junto al museo que nos cobijó, recalcamos posiciones y una vez ubicados... rumbo al PALACIO DA PENA.


      Sintra se nos mostraba serena, apagadas las luces de la noche anterior es como si guardase vigilante un sueño de Navidad que cobraría nuevamente vida al ocultarse el sol. Pintorescas fachadas llenas de encanto, de Arte y de color.






   Emprendimos la empinada subida al PALACIO, al tiempo que villas y jardines recreaban nuestra vista. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1995, quizá por sus palacios de cuento, sus jardines llenos de encanto, sus rincones... su Historia.



   Ya casi habíamos conseguido llegar hasta la cima tras una caravana que a cuenta gotas hacía mover los coches leeeeeeentamente. Los aparcamientos repletos al igual que toda la subida y la posterior bajada. Fue imposible. Había tanta, tanta gente...


   Anotado el PALACIO DA PENA para nuestra próxima visita pues deseamos regresar a Sintra pronto, a las afueras de la villa, comimos un delicioso arroz con bacalao en un gran PINGO DOCE. Recomiendo esta cadena dude supermercados a todos los que viajen por Portugal. Los más grandes cuentan con restaurante en el que comer bien y a buen precio.


   Tomamos la autopista dirección a Oporto. No llevábamos tele peaje y luego nos arrepentimos pues tuvimos que coger varios tramos y nos hubiera salido mejor.


   Frente a Oporto, en la otra orilla del Duero, está Villanova de Gaia. Las une el puente de DON LUIS I, imagen emblemática de Oporto. Una empresa belga fue la encargada en el año 1879 de su diseño, entre los ingenieros: Téophile Seyrig que había sido discípulo de Eiffel. Hicieron falta toneladas de hierro. Con dos pisos, destaca su impresionante arco sobre el Duero. Esta vez en furgoneta, pero en nuestra próxima visita, deseamos cruzarlo a pié para ver con calma las bonitas casas de ambas orillas en dos de los paseos más bonitos de Portugal.
   

   Del otro lado, ya en Oporto, aparcamos frente a este centro comercial con la idea de dormir aquí. Llovía mucho. Entramos y nos sorprendió lo bonito que estaba. De unos años a esta parte, Portugal ha ido renovando su estilo y reinventándose. Su gusto estético sorprende al igual que su diseño.


   Un buen desayuno furgonetero y mientras Jorge pasea, yo apuro un poquito más el trabajo.

   ¡Qué bonito el Nacimiento del centro comercial! Espectacular, con sus figuritas en movimiento, el agua, las luces..

   A media mañana, emprendimos el viaje de retorno. Últimas vistas de Oporto desde lo alto y... carretera y manta rumbo a Galicia.

   Llegamos al puente que marca la FRONTERA. Hoy en día puede cruzarse sin ningún tipo de control, aunque continúa la presencia de las autoridades en ambos lados del río Miño. Recuerdo las interminables esperas cuando, de pequeña, cruzábamos a Portugal. Antes había que pasar la aduana y los controles fronterizos. 


   Ahora, todo era calma, soledad y una tranquilidad callada sobre las aguas del caudaloso y ancho Miño.



   Bello atardecer sobre el PUENTE DE RANDE, ya casi estábamos en casa.























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