martes, 15 de septiembre de 2015

VIAJE DE VERANO / Día 26: 15 de agosto de 2015

BAYEUX - PLAYAS DEL DESEMBARCO (NORMANDÍA)  - BAYEUX

   Amaneció el sábado con un cielo rosa por el que vagaban tímidamente algunas nubes. La noche anterior conocimos por fin a Álvaro, cenamos y luego nos tomamos unas Estrellas entre risas, confidencias y recuerdos de España.

   El hotel en el que se quedaría estas dos noches está cerca de este E. Leclerc en Bayeux, así que nosotros decidimos dormir en el aparcamiento y así hoy desayunar juntos en la cafetería y organizar el día. La hora del encuentro: 9.30h. Él ya ha estado visitando las playas del Desembarco en dos ocasiones, conoce los lugares, museos y la historia cruel y sanguinaria de una guerra que más de medio siglo después, tiene abiertas muchas muchas heridas en las mentes y en los corazones.
   Tras unos cafés con leche y unos pains aux rasins (caracolas con pasas), pues no hubo manera de conseguir unas tostadas; tomamos la carretera hacia el Norte, hacia el cementerio alemán LA CAMBE.
   A unos metros, ya casi llegando, vemos el JARDÍN DE LA PAZ con toda una hilera de árboles y al pie de cada uno de ellos, una placa recordando a un soldado muerto.
   Hasta 1947, este cementerio fue americano. Los cuerpos fueron exhumados y trasladados a EE. UU.  Desde 1949, aquí descansan 21.000 soldados alemanes.

   En los cementerios de Normandía, reposan 177.000 soldados muertos en la Guerra: británicos, americanos, alemanes, franceses, canadienses, polacos... La mayoría murieron en el verano de 1944, entre el 6 de junio y el 20 de agosto. No tenían más de 20 años.
   Junto a la inmensa extensión verde sobre la que 21.115 placas recuerdan a los más de 21.000 soldados enterrados; hay un pequeño museo que perfila los horrores de aquel verano.

   El silencio y la quietud moraban entre las cruces. Nosotros caminábamos sin apenas hablar, sintiendo el dolor y una extraña y oprimente sensación de respeto, compasión y rabia callada.
   Dejamos el cementerio con el corazón encogido y nos dirigimos a POINTE DU HOC, donde tuvo lugar una batalla clave en el Desembarco. Este acantilado, situado entre las playas de Omaha y Utah, era considerado uno de los puntos defensivos claves del ejército alemán y ponía en riesgo el éxito de la operación Overlord .


   Antes de llegar a la costa, un moderno edificio recoge documentos y un vídeo con el testimonio de algunos supervivientes.
   Un largo paseo recuerda los hechos ocurridos en este enclave, acompañados de imágenes que hoy nos resultan familiares por un videojuego famoso.
   Fue curioso que un niño que estaba cerca de nosotros, al ver esta foto le dijo contento de reconocerla: "Mira papá, el CALL OF DUTY."
Pointe du Hoc contaba con 200 soldados de infantería alemanes ,4 emplazamientos para ametralladoras, 6 marcos para los cañones y un búnker de observación. Por equipamiento y ubicación, su toma y destrucción eran claves,  como paso previo al desembarco en ambas playas,  para asegurar el éxito de la operación Overlord.(www.robinju.com)
   Durante meses, días y horas previas al asalto, toda la zona fue bombardeada como puede verse en los enormes socavones de la foto de arriba a la izquierda, la de abajo a la derecha del collage superior y la que viene a continuación. Impresionaba ver todos aquellos terroríficos cráteres.
   Ver aquel dantesco escenario y pensar en los bombardeos...

   Desde 1979, frente al mar, un monumento a los soldados americanos, recuerda a los caídos.
   La batería que habían construido los alemanes aquí, cubría varios kilómetros de costa. Siendo un peligro que amenazaba las dos playas escogidas para desembarcar, los aliados deciden acabar con los cañones.
   Los bombardeos no fueron suficiente, así que un comando enviado por mar, tuvo que escalar estos acantilados.
   "El ataque inicial se programó para las 6:30 am y tomarían parte 225 Rangers, dirigidos por el Coronel Rudder. A las 7:00 am, tan sólo media hora más tarde, los Rangers debían avisar a la flota aliada con una pistola de cohetes si se había tomado Point du Hoc. En caso positivo los aliados enviarían 500 Rangers adicionales para reforzar la posición y retener los contraataques alemanes que intentaran retomar sus posiciones, y para esperar el desembarco de tropas del 116 regimiento de infantería en la Playa Omaha.
Los Rangers debían escalar los acantilados por los dos lados de Pointe de Hoc, al este y al oeste, y después tomar los bunkers y garitas para destruir la artillería que se les había instalado. El plan debía seguirse muy puntalmente para poder recibir los refuerzos de los 500 Rangers adicionales. Posteriormente serían reforzados aún más con soldados del 116 regimiento de infantería y tanques Sherman que debían desembarcar en el sector oeste de la Playa Omaha y dirigirse a la posición desde Vierville." (www.dday-overlord.com)
   "En el puente del H.M.S  “Ben My Chree”, a las 6 de la mañana del 6 de junio de 1944, James E. Rudder le dijo a sus hombres “Ahora escuchen…¡Rangers! Enséñenles de qué estamos hechos…¡Buena suerte!, hay que demolerlos…partimos en cinco minutos”.
   Los 225 Rangers, empapados en agua fría, algunos sufriendo mareas, cargados de equipo, dirigieron sus lanchas hacia el acantilado, ocultos con el humo de los bombardeos previos y de losa, pantallas de humo lanzadas por la flota aliada. El piloto británico que dirigía las lanchas confundió Ponte de la Percée con Point du Hoc debido a que tenía en la punta un radar alemán, y se dirigió hacia esa zona el desembarco. 
   La corriente era poderosa, y los dirigía al este, sin embargo Rudder se dio cuenta del error cuando estaban a unas pocas decenas de metros de tocar tierra. Las lanchas pudieron virar a tiempo y dirigirse a la zona correcta, sin embargo, cuando arribaron a Point du Hoc ya eran las 7:00 am. Para esta hora, los aliados pensaban que la operación había fracasado, pues no se había lanzado ninguna señal. Los 500 Rangers que debían apoyar la operación fueron dirigidos directamente a la playa Omaha donde ya había comenzado el desembarco.
   Por su parte, los alemanes tuvieron 30 minutos adicionales para preparar el desembarco una vez que hubo terminado el bombardeo. Corrigieron las comunicaciones entre los bunkers, establecieron una línea de defensa, se armaron, y esperaron a sus enemigos en su posición. La corriente y las olas voltearon una de las lanchas, sólo sobrevivió uno de ellos, los demás perecieron por el peso del equipo. Las ametralladoras alemanas comenzaron a disparar, creando una lluvia de hierro sobre los Rangers. Algunas de las naves se hundieron, una lancha que llevaba sólo municiones explotó, lanzando proyectiles de muchos tipos en todas direcciones. 
   Finalmente la primera lancha llegó al risco por el lado este, la precipitación de los soldados evitaría que el ataque se hiciera por ambos lados del risco como estaba planeado. Los soldados americanos descubrieron una pequeña playa de cinco o seis metros de ancho creada por los bombardeos y la aprovecharon como lugar de desembarco. Los primeros en desembarcar cayeron, pero siguió el ataque y los Rangers utilizaron rifles especiales para lanzar grampines y cuerdas mientras la armada intentó apoyarlos con un bombardeo. Pero el peso adicional de las cuerdas por el agua hizo que terminaran de regreso en la playa. Algunos decidieron escalar el risco con las manos, ayudados de sus cuchillos, pero los alemanes empezaron a  lanzar granadas y fuego de ametralladora. 


   Algunas escaleras de bombero instaladas en las lanchas de desembarco, así como unas pocas cuerdas que no se rompieron ni los alemanes pudieron cortar finalmente permitieron que los primeros soldados llegaran  a la cima.
Los soldados americanos finalmente se comenzaron a dirigir a los bunkers, y descubrieron un cráter creado por los bombardeos lo que les permitió acercarse a la batería con más facilidad. Los alemanes huyeron, pero todavía había francotiradores en la zona que utilizaban los mismos agujeros creados por las bombas."(www.dday-overlord.com)

   "En 15 minutos desde que llegaron a la cima se tomó Point du Hoc, pero apenas podía ser controlado por los Rangers, las malas noticias todavía no terminaban: ¡los cañones de 155 mm no estaban en la batería! Habían sido movidos poco antes utilizando postes de madera, y los aviones de reconocimiento no habían detectado el cambio.
   Una vez que se recuperaron de la sorpresa, el Teniente Coronel Rudder organizó mejor la defensa del pequeño territorio que controlaba, y llamó por radio a su Cuartel General, cubierto por una garita de defensa antiaérea alemana con el siguiente mensaje “Aquí Rudder, Hoc bajo control…fuertes bajas…necesito refuerzos inmediatamente”, la respuesta fue corta “Buen trabajo. Lo sentimos por los refuerzos, ya desembarcaron en Omaha”. 
Teniente Coronel Rudder, dirigiendo el as alto a Pointe du HocTeniente Coronel Rudder, dirigiendo el as alto a Pointe du Hoc.
   Realmente las bajas fueron bastante sensibles, de los 225 Rangers, 90 resultaron muertos o gravemente heridos durante el asalto y la toma de la batería. Rudder tuvo que afrontar la situación con lo que tenía. Los barcos de guerra apoyaron su posición disparando a las áreas cercanas a la zona tomada por los aliados. Una patrulla de dos Rangers descubrió la batería de cañones de 155mm, oculta detrás de unos setos en posición de ataque, pero alrededor de 50 soldados alemanes estaban apostados a unos cien metros de los cañones. El joven teniente que dirigía la patrulla dio sus órdenes: su compañero debía abrir fuego de cobertura lo más intenso posible sobre el grupo de alemanes, mientras él lanzaba granadas a los cañones y destruía su sistema de calibración de objetivos con la culata de su rifle. Lo ejecutaron de acuerdo a lo planeado y regresaron con Rudder explicándole lo que habían hecho. 
   Durante la noche, los alemanes organizaron un contraataque. Se infiltraron bajo las líneas americanas y fueron luego contenidos por los Rangers, pero los aliados tenían muy pocas municiones y seguían sin refuerzos. Además, muchos soldados fueron hechos prisioneros por la falta de posiciones sólidas de defensa. Una explosión más fuerte que todas las que había habido hasta entonces retumbó la zona,  pues algunos Rangers hicieron explotar el depósito de municiones alemán. 
   En la mañana del 7 de junio, Rudder vuelve a comunicarse con un grave informe, las municiones y comida son insuficientes para contener el ataque alemán, el número de soldados capaces de luchar disminuía y el regimiento de infantería 116 todavía no aparecía. La orden fue permanecer en el puesto. El 116 se enfrentó a una férrea resistencia en Vierville lo que retrasó la unión de los aliados en Point du Hoc. Nadie sabía cuánto tardarían en llegar los refuerzos.
   La defensa alemana se concentró al oeste de Point du Hoc, alrededor de la garita de artillería antiaérea. Rudder cortó el ataque para capturarla, pues ya había perdido 20 soldados en el intento, además, había muchos francotiradores alemanes en la zona hiriendo o matando a sus Rangers. 
   Cayó  la segunda noche desde el asalto a esta pequeña lengua de tierra en Point du Hoc. Los refuerzos seguían sin llegar, y el cansancio empezó a ser un factor de mucho peso, pues muchos soldados no habían dormido nada en dos días, la comida y municiones prácticamente ya se habían acabado, y los soldados capaces de lucha seguían disminuyendo. Para tratar de eliminar la resistencia americana, los alemanes lanzaron tres contraataques. Poco a poco, uno a uno, los puntos de resistencia fueron cayendo. En la mañana del 8 de junio, cuando los alemanes lanzaban el ataque final, finalmente aparecieron los tanques y soldados del regimiento de infantería 116 finalmente llegaron a la zona. Finalmente Rudder pudo sonreír, después de más de 48 horas.  
   De los 225 Rangers que iniciaron el as alto a Point du Hoc, sólo 90 eran capaces de pelear al llegar los refuerzos, y muchos de ellos heridos. 
   Los 500 Rangers que desembarcaron en Omaha el 6 de junio al rededor de las 7:30 am encontraron una fuerte resistencia, por lo que se separaron en dos grupos, uno de 50 hombres que desembarcaron según lo previsto en el sector Charlie, y el otro con el resto de soldados al este de la playa Omaha frente a Colleville-sur-Mer, pues estimaron que era más fácil sobrevivir en esa zona que en el sector Charlie. De hecho, en el sector Charlie poco menos de dos tercios de los soldados sobrevivió, mientras que al este murieron dos terceras partes de los soldados.
   El coraje de los Rangers en la Playa Omaha fue ejemplar, abriendo brechas a costa de muchas bajas." (www.dday-overlord.com)

   Dejamos Ponte du Hoc con la mirada y el pensamiento puesto en los héroes, los acantilados y el estruendo de los bombardeos. y, de camino a OMAHA BEACH, paramos para vaciar grises.

   Vimos la señal de vaciado y la seguimos. Nos llevó hasta esta preciosa casa. Ya dentro, pasamos por la granja, una especie de punto limpio de neumáticos y... al fondo, el área. Amablemente, un hombre nos dijo que vaciar y llenar el depósito eran 3 euros.
    Paramos en un museo que está antes de la playa, Álvaro lo había visitado y no le había gustado mucho; pero todo lo que tenían fuera merecía la pena. ¡Y vaya si lo merecía!  Impresionaba ver las barcazas tan de cerca, enormes y frías. Y esos triángulos de hormigón que ya habíamos visto en la playa de El Mentor. Álvaro nos explicó que eran estorbos, obstáculos colocados por los alemanes en el mar.
   Lanzacohetes, cañones antitanque, misiles, obuses, los enormes focos, hélices, motores de avión...
   Continuamos hacia la playa y vimos una parte del PUERTO ARTIFICIAL, una especie de pasarela. Los alemanes, en previsión de los ataques, habían destruido todos los puertos de la costa francesa.
   Por momentos, resultaba difícil pensar que aquella maravillosa playa hubiera sido uno de los escenarios de la guerra. Se veía tan hermosa, tan llena de paz...
   Comimos allí mismo: ostras y mejillones. Las primeras son más grandes que las de aquí, con los mejillones sucede al revés. Al vapor y con salsa de nata, las dos variedades estaban exquisitas y cómo no... las dos acompañadas de patatas fritas: moules et frites (mejillones y patatas fritas) como es típico en esta zona. Fue una comida muy agradable, a pesar de que en las cáscaras venían pequeños cangrejos y eso me dio un poco de impresión. Estar los tres juntos hacía todo divertido.

   Frente a la orilla, un precioso monumento recuerda a los soldados estadounidenses muertos en la guerra: LES BRAVES 
   El escultor francés Anilore Banon, lo creó en el año 2004 por encargo del gobierno para conmemorar el 60 aniversario del Día D. El monumento tiene tres cuerpos: las alas de la Esperanza, el ascenso a la Libertad y las alas de La Fraternidad. Ha sido uno de los más bellos que he visto, su color plateado reflejaba la arena, el mar y el cielo.
   Entramos en el MUSEO DE OMAHA BEACH, a Álvaro fue uno de los que más le han gustado, así que no queríamos perdérnoslo.
Fuera: cañones, metralletas y más estorbos, en este caso una especie de "verjas" que se levantaban. ¡Madre mía! ¡Cómo puede ser todo tan maquiavélico, tan cruel, tan macabro! Causaba horror imaginarlo.
   Logrado a la perfección, el museo recoge escenas tan reales que casi parecía que estábamos en 1944: un control de documentación, la construcción del puerto, un desfile, la munición...
... Los muñecos que lanzaban como señuelo, los puestos de control, el desembarco en las playas, la labor de los sanitarios...
   De fondo, una grabación emitía el sonido de los bombardeos, los aviones y las ametralladoras; mientras un juego de luces en esta escena, añadía aún más dramatismo.

   Y, de nuevo, la imagen más vista del Desembarco, eran las 7.30h de la mañana del 6 de junio de 1944.

   El documental nos impresionó. Realmente es un museo digno de ver. Sus recreaciones son fantásticas y tiene miles de objetos que llaman poderosamente la atención, meticulosamente clasificados y expuestos en vitrinas: uniformes, calzado, botellas de Coca-Cola, tubos de pasta de dientes, espejos, pequeños costureros... ¡Qué suerte ir con Álvaro!
   ... Y pegamos la segunda.
   Del MUSEO MEMORIAL DE OMAHA, nos fuimos al MUSEO OVERLORD, abierto en febrero de este mismo año. Y pasamos por Colleville sur mer donde esta preciosa iglesia fue sobrevolada por los paracaidistas el Día D.

   De nuevo fieles y esmeradas reconstrucciones con más de 35 vehículos, tanques y cañones.
   El Museo de Overlord narra el período que va desde el desembarco de los aliados hasta la liberación de París.
   Sobre estas líneas una recreación del enigma del mensaje cifrado del poema de Verlaine. En el cristal que la protegía  y que se ve en la foto de la esquina inferior, aparecen los versos del célebre poeta francés.
   "A las 21:45 horas del 5 de junio de 1994, el servicio de escucha radiofónica del ejército alemán en la costa francesa informa a sus superiores haber captado un mensaje proveniente de la emisora de radio BBC de Londres, que podría prevenir a la resistencia francesa de una operación aliada.
Es una operación de alerta rutinaria, pues mensajes como estos cruzan todos los días el Canal de la Mancha.
Este mensaje en particular era un poema llamado la Canción de Otoño, del francés Paul Verlaine:
Les sanglots longs
des violons
de l'automne

blessent mon coeur
d'une langueur
monotone.
(La traducción es: "Los largos sollozos de los violines de otoño... mecen mi corazón con monótona languidez")
   El texto es transferido al Abwehr para su decodificación y cotejo con otras informaciones existentes. Los agentes del Abwehr, el servicio de inteligencia y contraespionaje de la Wehrmacht, consiguen descifrar la clave oculta en los versos con una celeridad y acierto sorprendente.
   De forma que aún hoy se desconoce, el servicio secreto alemán llega a la conclusión inequívoca de que los versos de Verlaine anuncian la inminencia de un desembarco aliado en la costa francesa, y previenen de ello al general Salmuth, a cargo de la defensa del Muro del Atlántico de la costa noroccidental europea..." (manu-militari.es)
   Sobre nuestras cabezas, una avioneta y... de frente... minas y obstáculos sobre la arena de la playa.
   Estas impresionantes barcazas, llamadas LCVP (Landing craft vehicle personal) de 11,05m de largo y 3,30m de ancho, alcanzaban una velocidad máxima de 22km/h (12 nudos) y podían llevar a 36 hombres; soportando una carga de 2.700kg en el caso de un vehículo ligero o bien 3.700kg si se trataba de material y equipamiento. 

   La moto que se ve delante del anfibio  en la imagen grande y más de cerca en la de la esquina superior derecha, es una Harley Davidson del año 43, 23cv y un consumo de 6,3 litros.
      Alegría en el desfile de los aliados en París.
      Comenzaba a caer el sol cuando salimos del museo.
   Nuestra siguiente visita fue a la BATERÍA DE LONGUES SUR MER. Una pista de tierra nos llevó a un aparcamiento en el que furgonetas y autocaravanas disfrutaban de la inminente puesta de sol sobre el mar.
   Aunque el cansancio, comenzaba a notarse, estar allí nos hacía sentir especiales.
   Tres de los búnkeres siguen en pie, desafiantes... fríos. Con sus terribles muros de dos metros, casi indestructibles. Había además, un cañón, ametralladoras, alambradas y minas.
   Un auténtico infierno, hoy mudo y silencioso, pero sabedor de muerte y sangre.
   De Longues sur mer, tomamos nuevamente posiciones y regresamos a Bayeux. Pasamos por delante del cementerio británico y aparcamos en el Museo Memorial. Desde allí, caminando un cuarto de hora más o menos, llegamos a la divina catedral.
   En la puerta , un cartel indicaba que estaba abierta hasta las 22.30h. Ni lo dudamos, aquello era un regalo inesperado, pues en Francia todo cierra temprano.
   Dedicada a la Virgen María, comenzó a construirse en el siglo XI bajo el estilo románico.
   Elegantemente, el románico francés se fusiona con el gótico, apuntando arcos y clavando sus agujas en el cielo.
   La cuidada iluminación, jugaba con cada rincón, bailaba con las velas y rozaba las vidrieras. Se respiraba paz.
   Recorrimos las capillas y ante San Antonio, recé y agradecí la maravilla de este viaje.
   Bajamos a la cripa y me sorprendió ver su conservación, principalmente de los frescos.
   Al salir, justo frente a la catedral, nos encontramos esta preciosa procesión de antorchas y me acordé de nuestro viaje a Lourdes.
   Pero... Bayeux, guardaba para nosotros dos sorpresas más.

   La primera: encontrarnos iluminada la catedral, regalándonos la vista todavía más.
   Cenamos a los pies de la catedral, unas deliciosas galettes (especialidad bretona, elaborada con trigo sarraceno o negro, de ahí su oscuro color).
   Y satisfechos y felices, nos fuimos a descubrir nuestra segunda sorpresa: En uno de los laterales de la catedral, un árbol centenario servía de telón para una proyección a cuatro cañones con espectaculares efectos de luz y sonido, sobre la historia de Normandía.
   En las imágenes quizá no se aprecie tanto la belleza como en los vídeos. En las dos con fondo rojo de la parte de abajo del collage, los bombardeos sobre Omaha Beach y Utah, al tiempo que se escuchaban con gran estruendo y un sonido envolvente que nos hacía temblar.
   Sin duda, era un árbol sabio, capaz de emocionarnos, de hacernos sentir. Transmitía magia.
    Y cerca de él, sobre las paredes, palabras como: "libertad" en cientos de idiomas.

   Fue un día inolvidable, lleno de sensaciones, de sorpresas... de amistad. GRACIAS ÁLVARO.


3 comentarios:

  1. Hola Patricia!Te hice una visita a tu blog para descubrir otro!!Qué maravilla de viaje, muy bonito y emocionante. Gracias por compartirlo con el mundo. Feliz domingo!un beso.

    http://elenita-mundodecreaciones.blogspot.com.es

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  2. Hola Patricia!Te hice una visita a tu blog para descubrir otro!!Qué maravilla de viaje, muy bonito y emocionante. Gracias por compartirlo con el mundo. Feliz domingo!un beso.

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    Respuestas
    1. ¡Qué ilusión!
      Bienvenida Elena, deseo que te gusta lo que aquí verás.
      Paso ahora mismo a visitarte.
      Un abrazo

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