sábado, 22 de agosto de 2015

VIAJE DE VERANO / Día 22: 11 de agosto de 2015

SAINT MALO

   Estuvo lloviendo durante toda la noche. En el aparcamiento de la urbanización -marcado como furgoperfecto- en el que dormimos, no se sentía ni un ruido. Apenas el alegre paseo de algunos perros madrugadores con sus dueños y el motor de un par de coches encendido, seguramente, para irse a trabajar. 


   Un buen desayuno furgonetero y unas relajadas y relajantes horas de lectura. 
   Acabé uno de los libros que me traje: Así empezó todo de Mary Nickson. Lo compré unos días antes de salir de viaje estando en Ourense y lo empecé y terminé en la furgo siendo mi primera feliz furgolectura. Me llamó la atención la portada, esa puertecita y las flores. Leí la contraportada y pensé en el misterio que guardaría esa casa y en cómo serían los lazos entre las cuatro generaciones de mujeres. 


   "Kate ya ha pasado la barrera de los cincuenta años y es viuda desde hace poco. Su suegra Cecily la ayuda y entorpece a partes iguales, y cada día debe extraer fuerzas de flaqueza y enfrentarse a nuevas debilidades para levantarse de la cama. Además cuando a su hija Joana, una mujer fácilmente irritable, la abandona su esposo, Kate siente cómo se posan sobre ella las miradas de toda la familia. 
   Es el peso de la responsabilidad que ya está cansada de cargar y decide que ha llegado el momento de romper con todas esas espectativas. En su interior está rebosante de nuevos proyectos. Cuando un día, mientras pasea, se topa con una casa singular, descubre que es el lugar mágico que estaba esperando, un lugar, en el que al fin podrá sentirse ella misma. Pero antes deberá conocer a su propietario. 
   Una deliciosa novela sobre las relaciones y los soterrados choques de voluntad entre cuatro generaciones de mujeres. " (Contraportada). 
   Son 498 páginas ágiles y amenas, poco a poco se va entretejiendo un perfecto encaje en Yorkshire. Me dejé llevar por él y la vida entre fiestas al norte de Inglaterra y tés a las cinco. 
  Casi sin darme cuenta, fue ganando terreno a las demás lecturas que tuvieron que esperar hasta que acabase sus páginas para poderlas retomar nuevamente.

   Comimos y nos dirigimos al casco histórico, a lo que llaman INTRA MUROS. Seguía lloviendo. 


   Nos quedamos impresionados al ver las grandes murallas junto al mar. 


   El puerto estaba repleto de barcos, delante había un aparcamiento al que no pudimos entrar por la limitación de altura. 




   Dimos unas cuantas vueltas, buscando donde estacionar y admirando el conjunto, una auténtica ciudad de piratas en otro tiempo. 


   Este gran edificio de la imagen de arriba es hotel, casino y centro de reuniones. 



   Los muros están perfectamente conservados, ¿qué guardarían? Estábamos deseando descubrirlo. 


   Tras varias vueltas, desistimos de la idea. Era muy difícil aparcar y llovía mucho. Así que, pusimos nuevo destino en el Tomtom.
   Disfrutando de agradables pueblecitos como este: SAINT COULOMB al más puro estilo francés bretón. 



   ... Y llegamos a CANCALE, primero nos dirigimos al mirador donde además queríamos vaciar pues habíamos leído que había un área. 



   No fue posible el vaciado, pero disfrutamos de unas vistas estupendas y eso... para nosotros, no tiene precio.


   Regresando a la carretera, a unos pocos kilómetros hay un mirador. Paramos para hacernos un té caliente contra la humedad y el frío que sentíamos después de habernos mojado. 


   Aprovechando una pequeña tregua de la lluvia fuerte, acompañados tan solo de lo que en nuestra tierra llamamos "calabobos", bajamos e hicimos bellas fotografías. 


   CANCALE es un pueblecito marinero precioso. Unos 100km de costa acogen esta bella bahía que estábamos viendo y que encerraba una sorpresa, algo que deseábamos con todas nuestras fuerzas visitar. CANCALE es un lugar maravilloso para las huitres (ostras) y los moules (mejillones). 

   Comenzó a llover, volvimos a la furgoneta. 


   Desde allí, vimos el tesoro que guardaba para nosotros aquella vista: el monte de SAINT MICHEL y que se puede ver ampliando la foto de abajo, un pequeño montículo siguiendo una línea hacia el fondo a partir del segundo arbusto por la izquierda. 


  De regreso, SAINT MÉLOIR DES ONDES. 

   Y un ameno vaciado en TADEN, donde Jorge ayudó a un matrimonio inglés que no tenía conector rápido de manguera para llenar y con mucha paciencia estaba haciendo lo pertinente con botellas. La espera que habían ocasionado nos llevó a un ratito de conversación con una autocaravana de murcianos que se puso detrás de nosotros. Comentábamos la diferencia con España en cuanto a la preparación y a la oferta de servicios para este tipo de turismo. 


   Fue un día gris y sereno en un país que no deja de sorprendernos y en el que estamos viendo muchas autocaravanas, caravanas y furgonetas camper. Multitud de modelos, de posibilidades, ingenio, sofisticación, originalidad... Todo tiene cabida aquí. 

2 comentarios:

  1. Hola Patricia, veo que os llovió bastante ese día. La verdad es que es una pena, podríais haberos paseado por las murallas de Saint Malo y haber callejeado...Bueno es la Bretaña, así que el chubasquero se impone. Para nosotros el chubasquero y el bañador son dos prendas imprescindibles que deben ir siempre en la furgo. también veo que eres lectora, como yo, estoy con "La chica del tren" -soy más de novela negra-Bueno, este es otro placer furgonetero que mata las tardes de lluvía como la de este viaje. Buena ruta!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario Oiartza, llovió y por eso no pudimos marcharnos sin visitarla, así que... acabo de actualizar con una entrada sobre Saint Malo. Nos encantó la ciudad.
      Me alegra mucho que sigas el blog, que compartamos esta aventura de viajar en fuego y hasta el gusto por la lectura.
      Voy con muchos días de retraso, pues actualizo desde el móvil. Hay tanto que ver...
      Muchos besos

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