viernes, 7 de agosto de 2015

VIAJE DE VERANO / Día 14: 3 de agosto de 2015

AIRE D'AGEN PORT D'AQUITAINE NORD- BORDEAUX-BLAYE

   Descansamos  muy bien en el área, estábamos unas cinco furgonetas y varios camiones. Fue una noche tranquila. 

   
   Los franceses madrugan más que nosotros, también es cierto que se acuestan antes. La mayoría de los hipermercados y negocios cierran a las 20h. Sus horarios son distintos. 
   Estuve leyendo un buen rato y luego decidí adelantarme e irme pidiendo yo el desayuno. 

      Francia es más cara que España. Lo que estamos observando es que sobre todo, lo que más encarece siempre, son las bebidas. 
   Reanudamos el viaje y al poco nos tocó el peaje. 

   223 km desde Toulouse hasta Bordeaux y 30,20 € de peaje. 

   Cruzamos el puente. 


   Y entramos en la ciudad. Como era tarde y no sabíamos bien a donde dirigirnos, entramos en el centro comercial D'Aquitaine


   Comimos y paseamos tranquilamente. 

   Preguntamos por las tarjetas de prepago de internet por ver si compensaban más que el contrato que Jorge tiene ahora con su compañía, pero no es así. 
   Entramos en una librería  y compré material para el colegio. 

   ¡Qué bien! Me sentí y me siento feliz con tantos recursos. Los niños estarán encantados. 
   Dejamos el centro comercial con la idea de ir a la ciudad, pero la abandonamos. A pocos metros había caído uno de los arcos que sostienen los letreros sobre la autopista y el atasco que se montó fue criminal. Retenciones de kilómetros y varias salidas cortadas, casi atrapados a unos 38'5 grados según marcaba el termómetro. ¡Horrible!
El centro comercial y sus inmediaciones que, con tanto ahínco pretendíamos dejar, están a las afueras de Bordeaux donde están construyendo nuevos edificios. 

   Éste me llamó la atención por el diseño y los materiales; más bien de estilo nórdico. 
   Entrar en la ciudad se hacía cada vez más difícil por lo que desistimos, teniendo así un motivo para volver. 

   Cruzamos nuevamente el puente y pusimos rumbo a la costa, a BLAYE. 

   Eran pocos kilómetros y todavía quedaba tarde, así que sería una travesía sosegada. 

   Faltando ya poco para llegar, vimos este indicador y no lo dudamos. 

   La iglesia estaba cerrada y, por lo que pude ver a través de las rejas de una puerta lateral, lamentablemente abandonada. 

   El exterior muy bien conservado. 

   Me llamaron la atención las tumbas y pensé en su historia y en lo que allí se habría vivido. Tengo que preguntarle a mi madre, seguro que sabe algo sobre el lugar. 
   Ya de nuevo en la carretera, extensos viñedos. 

   Y unas nubes negras que anunciaban tormenta a nuestra llegada a Blaye. 

   Calles estrechas. 

   Hasta que... Frente a nosotros: EL ATLÁNTICO. 

   ¡Qué sensación de libertad, de inmensidad!

   El área está al borde mismo del agua y a los pies de la citadelle. 


   No dábamos crédito, un privilegio, sin duda para una y mil noches inolvidables. 
   Decidimos pasear para descubrir el lugar. 


   Caía el sol, mañana temprano visitaríamos la fortaleza. 

   Blaye acoge el mayor estuario de Europa. 


   Comenzó a llover ya sin parar. El cielo se oscureció y parecía noche cerrada. Para cenar, un huevo a la plancha y arroz con tomate para Jorge y otro para mí con ensalada. 

   Eran los primeros que hacíamos en la furgoneta. 


2 comentarios:

  1. Otras vistas preciosas, supongo que os habreis tomado un buen vino de Burdeos.
    Que continueis disfrutando del viaje. Un beso

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    Respuestas
    1. Es cierto, el lugar lo merece.
      Os recuerdo y os quiero.

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